McCoy se ganó su apodo cuando completó el entrenamiento de campo TACP dos veces seguidas. O algo se confundió en el programa o simplemente le gustó.
Gracias a su resistencia física y mental aparentemente interminable, McCoy suele tener la última palabra en cualquier conflicto, ya sea verbal o físico.
El pañuelo amarillo sirve como recordatorio de la época de McCoy en la 1.ª Caballería.
“Sí. No me caí”.