La capitana Fernández tiene increíbles reflejos de buceo y es capaz de ralentizar los latidos de su corazón hasta el punto de ser completamente indetectable, además de navegar libremente en la oscuridad, el hielo y los sistemas de defensa de las profundidades marinas. Alcanzó alturas increíbles tanto en natación como en tiro. Se ganó su apodo cuando una bala la alcanzó en el ojo izquierdo, o mejor dicho, debería haberla alcanzado si "Wet Socks" no le hubiera recordado ("¡por última vez!") que se pusiera un equipo completo. A pesar de su olvido, la capitana Fernández se convirtió en una de los dos nadadores de combate de élite en recibir la Cruz Naval por realizar operaciones submarinas clasificadas.
“El mar está preocupado tres - Te pido, corazón, que te congeles.”