Al principio la subestimaron, pero pronto la agente especial Ava se convirtió en la principal arma secreta de su equipo.
Ava recibió tres de las cinco medallas de honor del FBI, pero, sorprendentemente, no lo considera un logro. Según ella, fue mucho más difícil crecer con cuatro hermanos mayores en un pequeño pueblo de Nueva Jersey.
La agente especial Ava necesita poco para disfrutar: pura victoria, cerveza fría y sinvergüenzas tostados.
“Me ven, se sorprenden y luego mueren”.